Entre 80 mil y 120 mil locos al año es la cifra que, según denuncian los pescadores artesanales de Los Vilos, se roban desde sus áreas de manejo, pérdida económica que, calculada en base al valor de mil pesos por ejemplar, puede ascender a casi 120 millones de pesos anuales. Eduardo Tapia, presidente de la Cooperativa de Pescadores Artesanales de Los Vilos Limitada, explicó que el origen del problema es, en gran medida, social. “No son gente que viene de afuera.
Son hijos de pescadores que no han tenido oportunidades. Los registros pesqueros a nivel nacional están cerrados. Si mi hijo saca un carnet de buzo, no puede sacar nada del mar porque los registros están cerrados.
La alternativa ha sido convertirse en buzos furtivos y meterse al área para poder subsistir”, explicó el dirigente. Esta situación, añadió Tapia, dificulta aún más las denuncias, ya que los infractores son conocidos del entorno: “casi puros primos y familiares”, lamenta. Vigilancia disuasivaA pesar de contar con guardias las 24 horas, los pescadores reconocen que su labor es únicamente disuasiva.
“No vamos a agredirlos ni a interactuar con ellos. No peleamos, por decirlo así”, sostuvo Tapia. Actualmente, existe una mesa de trabajo coordinada por el delegado presidencial del Choapa, Christian Rondanelli, que permitió habilitar un número especial de contacto con la Armada.
También se ha informado a Carabineros y a la fiscalía local. “Esperamos generar un círculo virtuoso y disminuir, no creo que terminar, el tema de los robos”, afirmó el dirigente de los pescadores. En concreto, el robo afecta a las áreas de manejo que abarcan desde el sector sur de Los Vilos hasta Pichidangui, y por el norte hasta Huentelauquén.
En total, unas 250 a 300 personas organizadas en distintas cooperativas — entre ellas Los Lobos y Chihuahua Loco — se ven perjudicadas. Una “pequeña mafia”Tapia advirtió que el ilícito, sin embargo, no se limita a la extracción. “Hay taxis, colectivos o vehículos particulares que trasladan a los buzos furtivos, y también gente que compra los locos y los lleva a Santiago para la venta al por mayor, sin importarles el tamaño del producto”, detalló el pescador.
Pese a la magnitud del problema, hasta ahora no se han registrado detenidos. El único antecedente judicial data de hace unos años, cuando se detuvo a unos buzos. Sin embargo, el juez argumentó que uno de ellos “sacaba locos para comer” y tenía cinco hijos.
"Casi tuvimos que pagarle nosotros a él por lo que nos robó, lo que desincentivó nuevas acciones legales. Para nosotros era perder el tiempo”, lamentó Tapia. Si bien la especie más afectada es el loco, dependiendo de la temporada también se registran robos de erizos.
Por eso, los pescadores esperan que las medidas coordinadas con las autoridades permitan al menos reducir las cifras actuales de hurtos. “La realidad puede ser incluso peor de lo que hemos estimado”, aseveró Tapia. Por su parte, Felipe Castillo, capitán de Puerto de Los Vilos, se refirió a la estrategia que se comenzará a implementar a fin de evitar que esta situación se repita.
“El trabajo que nos solicitó el delegado es establecer una estrategia para atacar este delito. A nivel táctico, y en coordinación con las policías, vamos a enfocarnos en las denuncias que hagan los pescadores por este suceso en el borde costero, con la finalidad de obtener resultado positivos y disminuir estas incivilidades”, afirmó el oficial de la Armada. Denuncias en La Serena y Coquimbo En la conurbación, en tanto, los pescadores denuncian una situación similar, pero principalmente en los bancos de machas que están en las áreas de manejo, problemática que, afirman, ha disminuido gracias al trabajo con diversas instituciones para combatir estos delitos.
Al respecto, el capitán de Corbeta, Daniel Sarzosa Vergara, capitán de Puerto de Coquimbo, señaló que, si bien, en el último tiempo no se han registrado denuncias por robos en dichas zonas, sí reconoció que durante un periodo se recibieron "hartas denuncias por hurto de machas", especialmente en la Caleta San Pedro. Sarzosa explicó que, de acuerdo con la Ley General de Pesca y Acuicultura (N°18. 892), el hurto en área de manejo es un delito grave que puede ameritar incluso la detención de los infractores.
"En algunos casos, se han detenido a los responsables", afirmó. Las sanciones por este ilícito pueden alcanzar presidio y multas que van desde las 500 a las 10. 000 UTM, tipificadas en los artículos 135 al 140 bis de la mencionada ley.
En cuanto a la fiscalización, el capitán detalló que en su jurisdicción existe una mesa de trabajo articulada para proteger la macha — el recurso más extraído en la zona —, con la participación de SERNAPESCA, la municipalidad de La Serena, la delegación presidencial y la seremi de Seguridad. Para el caso del loco, recurso que se concentra más al norte, en sectores como Punta Choros y Chungungo, los propios sindicatos de pescadores, a través de las Áreas de Manejo de Recursos Bentónicos (AMER), tienen la obligación de custodiar las zonas, utilizando embarcaciones y tecnología como drones. "Ellos mismos nos avisan cuando ocurre algo o mediante fotos los denunciamos al Ministerio Público.
Así quedan apercibidos o detenidos, dependiendo de la cantidad de kilos y las circunstancias", señaló Sarzosa. Eso sí, el oficial destacó que, pese a la gravedad del hurto, las denuncias formales son escasas. "En la Caleta San Pedro, cuando hay que identificar a los culpables, ‘se arrancan’.
Hay muy poca denuncia", reconoció. Además, advirtió que estos delitos menores pueden derivar hacia crímenes de mayor connotación, ya que el dinero mal habido financia otras actividades ilícitas. Pero no es lo único.
De hecho, el capitán Sarzosa advirtió de riesgos sanitarios y ambientales, pues la pérdida de la cadena de frío puede afectar la salud pública, y la falta de declaración de capturas lleva a la sobreexplotación de recursos como el loco y la macha, poniendo en riesgo su sustentabilidad.