Pese al nuevo cese de hostilidades implementado hace dos días, Israel se niega a retirarse del territorio libanés, después de anunciar en las semanas previas que quería ocupar toda la franja que va desde el río Litani hasta la frontera de facto. Entre sus demandas, el líder del movimiento también citó la liberación de prisioneros en manos de Israel, el regreso de los desplazados a todo el sur y la reconstrucción de las regiones golpeadas por ambas guerras con apoyo de la comunidad internacional. "Hizbulá está abierto a la plena cooperación con las autoridades libanesas en un nuevo capítulo para lograr la soberanía de nuestra nación, dentro de un marco de unidad, prevención de contiendas internas y utilización de nuestras fortalezas dentro de una estrategia de seguridad nacional", aseguró Qassem.
"Juntos, construiremos nuestra nación y evitaremos que poderes extranjeros impongan su voluntad y logren los objetivos del enemigo israelí a través de la política", agregó, en aparente referencia a Estados Unidos, mediador en el alto el fuego.