Un nuevo estudio refuerza una idea que cada vez gana más terreno en educación: la participación en actividades deportivas no solo beneficia la salud física, sino que también puede ser clave para mejorar la asistencia escolar. Según un análisis publicado por el American Enterprise Institute y recogido por The Washington Post, los estudiantes que practican deportes tienen menos probabilidades de faltar a clases que sus compañeros. El hallazgo se da en medio de una preocupación creciente en Estados Unidos por el aumento del absentismo escolar tras la pandemia.

En el estudio, que analizó información de estudiantes en Indiana durante el año escolar 2023-2024, los atletas registraron un 20% menos de ausencias que los no deportistas. Además, su probabilidad de caer en absentismo crónico (faltar al menos al 10% de los días de clase) fue aproximadamente un tercio menor. Incluso el estudio remarca que cuando los deportistas no están compitiendo, los efectos se mantienen.

Mientras los estudiantes que no practican deportes faltaban en promedio un 6,9% de los días, los atletas lo hacían en un 5,9% fuera de temporada y en solo un 5% durante la temporada activa. Los investigadores apuntan a varios factores para explicar esta diferencia. Por un lado, las reglas internas de los equipos suelen exigir asistencia a clases como condición para participar en entrenamientos y partidos.

Pero también hay elementos más profundos, como el sentido de pertenencia y las relaciones que se construyen. “Los niños asisten a la escuela cuando se sienten conectados con los adultos y sus compañeros, y cuando participan en algo significativo”, explicó al medio Hedy Chang, directora ejecutiva de Attendance Works, un centro que promueve la asistencia a clases. En esa línea, el estudio sostiene que “resulta difícil explicar estos efectos si no es atribuyéndolos en parte a la propia participación en deportes universitarios”, destacando el peso de las dinámicas sociales positivas que se generan dentro de los equipos.

Elaine Allensworth, directora de un centro de investigación de la Universidad de Chicago, afirmó que generar un entorno positivo es clave. “Hay muchas maneras en que las escuelas pueden promover un ambiente donde los estudiantes desarrollen relaciones, se sientan conectados y sientan que vale la pena venir a la escuela”, dice. En ese contexto, el deporte aparece como una de las estrategias más efectivas.

No solo por la disciplina que impone, sino porque convierte la asistencia en una experiencia significativa. Como resume Allensworth, el objetivo es que la escuela sea “algo que uno espera con ilusión y siente que se está perdiendo algo si no está allí”.