Durante la jornada también surgieron tensiones, luego de que se filtrara una supuesta concesión de la Administración Trump para desbloquear fondos iraníes como gesto de buena voluntad, información que fue difundida por medios de Teherán pero rápidamente desmentida por la Casa Blanca. El encuentro se desarrolló en medio de un amplio operativo de seguridad, con Islamabad convertida en una ciudad fuertemente resguardada. Pakistán ha asumido un rol activo como facilitador, impulsando la continuidad de las conversaciones con miras a alcanzar un acuerdo antes de que expire la tregua de 14 días.

Para el país, el éxito de esta instancia es clave, considerando su dependencia del estrecho de Ormuz y el impacto que una escalada podría tener en su estabilidad económica. Al cierre de la jornada, un cauteloso optimismo se instaló entre las delegaciones y en los espacios donde se desarrollan las conversaciones, donde incluso comenzó a mencionarse la posibilidad de un alto el fuego permanente. En paralelo, Irán rechazó las afirmaciones del Comando Central de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos (Centcom) sobre un supuesto despliegue de destructores en el estrecho de Ormuz para retirar minas colocadas durante la guerra, en medio del proceso de negociación.