Aunque asegura que su casa resistió bien las lluvias y el viento, sostiene que persisten dudas sobre aspectos como el requisito de cortafuegos, instalaciones eléctricas y condiciones estructurales exigidas para acceder a apoyos estatales. “Siempre están los rumores de los requisitos”, comenta, pues según dice, hasta ahora ningún especialista ha visitado directamente su casa para orientarla respecto a eventuales observaciones. Su casa, completamente construida en madera, fue levantada de manera autónoma tras el incendio y hoy permanece a la espera de una eventual evaluación oficial.

Rodrigo González, en tanto, observa el escenario desde una posición algo más optimista. Su autoconstrucción incorpora albañilería y cortafuegos de ladrillo, elementos que —según explica— han sido especialmente considerados ante las exigencias planteadas por las EPs. “Lo principal que están pidiendo son cortafuegos”, sostiene, mostrando parte de la estructura que espera terminar antes de septiembre.

Aunque reconoce que gran parte de lo construido sigue siendo “momentáneo” mientras pasa el invierno, asegura que las lluvias no le han generado problemas mayores. González afirma que próximamente volverán las inspecciones a las viviendas autoconstruidas y confía en superar sin inconvenientes una eventual evaluación técnica. “Yo lo estoy dejando así porque veo que es mejor”, concluye.