El procesamiento de las muestras se realiza mediante la técnica de reacción en cadena de la polimerasa (PCR), agrega el tecnólogo, implementada en la Red Asistencial de Magallanes desde el año 2020, en el contexto de la pandemia por COVID-19, lo que permitió fortalecer las capacidades diagnósticas del laboratorio regional. Además, señala respecto del proceso de laboratorio, que con las muestras que llegan desde APS, se hace un listado donde se anota el número, asegurando el orden y que cada resultado corresponda a su muestra, posteriormente se preparan las muestras para trabajar con ellas. “Preparado el material a utilizar, iniciamos el proceso de extracción, cargando cada una de las muestras en nuestras tiras de extracción.

También por tanda de PCR y extracción para evitar contaminación, limpiamos la pipeta entre cada carga de muestras, agregando por tanda de extracción un control negativo que nos confirma que no hay contaminación entre las muestras (…) Cargadas las muestras ya se puede pasar al equipo de extracción; el equipo procede con una serie de lavados y mezcla la muestra con unos bits magnéticos que se adhieren al material genético presente en la muestra, lo que nos da un eluido, que es el concentrado de material genético que se encuentra en cada muestra. El proceso tiene una duración de 40 minutos”, puntualiza Gustavo Uribe. El proceso culmina con la carga del material en equipo de PCR para la detección de cada uno de los genotipos presentes en la muestra.

Cabe consignar que el desarrollo del cáncer cervicouterino suele ser silencioso y puede tardar más de una década en manifestarse tras la infección por el virus. En este sentido, la vacunación contra el VPH —dirigida a niños y niñas que cursan 4° año básico (9 años) e incorporada en el Programa Nacional de Inmunizaciones— constituye la estrategia más efectiva a largo plazo, acotó Patricia Cárdenas. Agregando la profesional que, “el hecho de incluir este examen específico y preciso, nos va a permitir detectar en las etapas iniciales el cáncer cervicouterino, lo que tiene una sobrevida del 90%, de ahí la importancia de adquirir estas nuevas estrategias para eliminar el cáncer cervicouterino en las personas con útero”, concluyó la matrona.

En Chile, aproximadamente 700 mujeres fallecen cada año a causa de esta patología, pese a que se trata de una enfermedad prevenible y susceptible de ser detectada oportunamente mediante pesquisa precoz.