El aumento en el precio de la gasolina está golpeando a los estadounidenses, ya afectados por la inflación, y les ha obligado a ajustar sus hábitos de consumo. La semana pasada, el economista jefe de la Casa Blanca, Kevin Hassett, afirmó que el incremento del precio de la gasolina por la guerra de Irán se "revertirá rápidamente" por el alza de la producción de hidrocarburos en el país, que batió récords de exportación de petróleo en abril.