En sus declaraciones públicas, los dos mandatarios dejaron en claro que la relación bilateral quedó en buenos términos, aunque entre líneas existe un manifiesto de que la potencia china tiene totalmente condicionado un apoyo a Norteamérica sólo si la cuestión taiwanesa. Un informe de The Telegraph sostuvo que ambos se vieron relajados cuando estuvieron en el Gran Salón del Pueblo de Pekín, además de la posterior visita al Templo del Cielo. En ese momento Trump no dejó de alabar a Xi y China, pero no quiso contestar a los periodistas sobre Taiwán; la tensión era evidente.

Se podría hablar de victoria del líder norteamericano en torno a Irán. Esto ya que un comunicado expuesto por la Casa Blanca detalló que los países habían estado de acuerdo en una postura en torno a que la nación islámica “nunca deberá tener armas nucleares”. “El presidente Xi también dejó clara la oposición de China a la militarización del estrecho y a cualquier intento de cobrar peaje por su uso, y expresó su interés en adquirir más petróleo estadounidense para reducir la dependencia de China del estrecho en el futuro”, indicaron.

No obstante, no se hizo mención a si Pekín podría interceder ante Irán para permitir el desbloqueo total de la vía marítima. Es más Teherán pareció provocar aún más a Washington al anunciar vía libre para los buques con bandera china, justo a la hora en que se realizaba la reunión.