Valdivia quiere consolidarse como uno de los grandes destinos del turismo de reuniones del sur de Chile. Para ello, actores públicos y privados comenzaron a avanzar en una hoja de ruta para concretar un futuro Centro de Convenciones, una infraestructura considerada estratégica para diversificar la actividad turística y dinamizar la economía regional durante todo el año. La iniciativa surge en un contexto donde el llamado turismo MICE —sigla en inglés de Meetings, Incentives, Conferences & Exhibitions— se ha convertido en uno de los segmentos más relevantes de la industria turística mundial.

A diferencia del turismo tradicional asociado principalmente a vacaciones y temporadas altas, el turismo MICE mueve congresos, seminarios, ferias, viajes corporativos y eventos internacionales que generan flujo constante de visitantes, incluso en meses de baja demanda. Este tipo de turismo tiene además un impacto económico significativo: quienes viajan por reuniones o congresos suelen permanecer más días, gastar más en alojamiento, gastronomía y servicios, y movilizar una amplia cadena de valor vinculada a hoteles, restaurantes, transporte, producción técnica, comercio y experiencias turísticas. En ese escenario, Valdivia aparece como una ciudad con ventajas naturales y urbanas para posicionarse en este mercado.

La capital de la Región de Los Ríos ha fortalecido en la última década una identidad vinculada a la cultura, la gastronomía, el conocimiento universitario y los grandes eventos. A ello se suma su geografía fluvial, su patrimonio natural y una infraestructura turística que ha crecido sostenidamente. Un recinto especializado Actualmente, la ciudad ya alberga encuentros relevantes como el Festival Internacional de Cine de Valdivia, además de actividades científicas, académicas y culturales ligadas a universidades y centros de investigación.

Sin embargo, uno de los principales desafíos sigue siendo la falta de un recinto especializado capaz de recibir congresos y convenciones de gran escala bajo estándares internacionales. Precisamente esa necesidad fue el eje de una reunión híbrida realizada recientemente, donde participaron representantes nacionales de la industria de eventos y autoridades regionales y locales. Entre ellos estuvieron Magdalena Tapia, directora del Comité MICE de Fedetur; Robert Smith, gerente de Casa Piedra; representantes del municipio, Gobierno Regional, Sernatur, la Seremi de Economía, el Convention Bureau y empresas ligadas al sector.

Durante la jornada se discutieron posibles ubicaciones para el futuro recinto. Una de las alternativas que concita mayor interés es el sector de Parque Saval, en Isla Teja, debido a su cercanía con hoteles, restaurantes, borde fluvial, universidades y servicios urbanos. También se mencionó una segunda opción asociada al proyecto VALDICOR, vinculada a una eventual concesión privada.

Rompiendo la estacionalidad turística Más allá de la ubicación, existe consenso en torno al impacto estratégico que podría tener una infraestructura de este tipo para la ciudad y la región. Un Centro de Convenciones permitiría reducir la estacionalidad turística —uno de los principales desafíos de muchos destinos del sur de Chile— al atraer visitantes durante otoño e invierno, temporadas donde normalmente disminuye la actividad. El director regional de Sernatur Los Ríos, Juan Pablo Leiva, destacó que hoy existe una visión compartida respecto al potencial de Valdivia como destino de reuniones y eventos.

Según explicó, la ciudad reúne condiciones para atraer congresos y encuentros internacionales, fortaleciendo además el desarrollo económico regional. Desde el municipio, la alcaldesa Carla Amtmann sostuvo que Valdivia ya ha demostrado capacidad organizativa y articulación público-privada, pero que necesita infraestructura de alto nivel para dar un salto mayor en competitividad turística. La discusión también puso énfasis en que el eventual recinto no debería pensarse solo desde una dimensión arquitectónica, sino operativa.

Entre los elementos considerados clave aparecen salones modulares, conectividad tecnológica avanzada, espacios de networking, criterios de sustentabilidad y una administración especializada capaz de competir en el circuito nacional e internacional de eventos. En esa línea, una de las fórmulas que toma fuerza es un modelo de gestión público-privado: inversión pública para desarrollar la infraestructura y una concesión especializada encargada de la operación y comercialización del recinto. La apuesta no es menor.

Ciudades que han desarrollado infraestructura para turismo MICE suelen experimentar beneficios que van mucho más allá del sector turístico. La llegada de congresos y ferias impulsa el comercio, fortalece la imagen ciudad, atrae inversión y contribuye a descentralizar la actividad económica desde Santiago hacia regiones. Para Valdivia, además, el proyecto encaja con una estrategia de desarrollo asociada al conocimiento, la cultura y la sostenibilidad.

Una ciudad universitaria, con fuerte identidad fluvial y creciente reconocimiento gastronómico y turístico, busca ahora dar el siguiente paso: convertirse en un polo de encuentros y convenciones para el sur de Chile y la Patagonia.