A fines de esta semana tendría lugar una segunda ronda de la negociación entre Estados Unidos e Irán, con la cual buscan acercar posiciones para un acuerdo que permita poner fin a la guerra en Medio Oriente. El Presidente estadounidense Donald Trump declaró al New York Post que las conversaciones podrían reanudarse “en los próximos dos días” en Islamabad. “Deberían quedarse allí, de verdad, porque algo podría suceder en los próximos dos días, y estamos más inclinados a ir”, agregó.
Aunque un diálogo de 22 horas en la capital de Pakistán no llegó a buen puerto el fin de semana pasado, lo cual condujo a que Trump ordenara un cierre estadounidense del estrecho de Ormuz, este martes por la noche el vicepresidente y líder negociador de Washington, JD Vance, se negó a calificar esa instancia como un fracaso. En un miting en la Universidad de Georgia, la segunda autoridad de EEUU aseguró que que los negociadores iraníes han demostrado un deseo genuino de llegar a un acuerdo y que se siente “muy satisfecho con la situación actual” del proceso diplomático. La cuestión nuclear Mientras se mantiene el compás de espera -con cierto optimismo desde el mercado donde el petróleo cerró este martes bajo el umbral de los US$ 100 el barril-, han salido a la luz detalles del principal nudo en las negociaciones entre Estados Unidos e Irán.
Axios y The Wall Street Journal consignaron que Washington exigió que Irán se comprometiera con abandonar su programa nuclear, más puntualmente el enriquecimiento de uranio, a lo largo de dos décadas. Se trata de un cambio en la postura de la Casa Blanca, que hasta ahora ha señalado públicamente que el objetivo de la operación militar es que la nación persa renuncie de manera definitiva a la actividad nuclear. Sin embargo, ese cambio no resultó suficientemente atractivo para los iraníes, que en respuesta propusieron suspender por cinco años su programa, según informó el New York Times.
Adicionalmente, Teherán insistió en mantener dentro de su territorio las reservas de uranio altamente enriquecido, frente a la solicitud estadounidense de retirarlas del país. Eso sí, ofreció como alternativa reducir significativamente su nivel de enriquecimiento, como una garantía de que no se usará de manera inmediata en la fabricación de armas nucleares. La presión para llegar a un acuerdo crece a medida que se acerca el 22 de abril, fecha en la que expira la tregua de dos semanas.
Ninguna de las partes se ha referido, hasta el momento, a una extensión de ese alto al fuego. En paralelo, este martes se realizó en Washington un contacto directo de alto nivel entre Israel y Líbano, el primero en décadas. Ambas partes acordaron mantener el diálogo para reducir tensiones, en un proceso que incluye el eventual desarme de Hezbolá, grupo que rechazó las conversaciones y se mantiene al margen.